En los remotos paisajes de la Orinoquía, el proyecto Minastyc se perfila como una apuesta revolucionaria para la minería de tierras raras en Colombia. Detrás de su presunto potencial económico y tecnológico, hay un complejo entramado de conflictos legales, tensiones internacionales y disputas territoriales.

“Este tiene que ser el proyecto bandera de Colombia. Es el proyecto pionero que sea ejemplo a nivel mundial de que sí podemos hacer una minería bien hecha y amigable con el medio ambiente para la transformación de la cuarta revolución industrial, que es la tecnología”, afirma con entusiasmo Juan Guillermo García, inversionista minero colombiano y ex oficial de la Armada.

Despliega un mapa de papel y señala varios puntos clave en un área minera llamada ‘Minastyc’, ubicada a un corto trayecto en lancha bajo el sol abrasador del río Orinoco, justo al sur de Puerto Carreño y frente a Venezuela.

“Bienvenido a Minastyc. Este es el proyecto de arranque: tantalio, vanadio, neodimio, oro. Y a medida que se fue haciendo la exploración, se fueron encontrando minerales como las tierras raras”. García habla de depósitos prometedores, la primera mina potencial de elementos de tierras raras de Colombia, un proyecto que él llama ‘unicornio’.

Juan Guillermo García en el paisaje rocoso del Río Orinoco, en la frontera con Venezuela. Foto: Bram Ebus.

Alegre y carismático, con gafas de sol como las que usan los deportistas de nieve, botas militares y sombrero de pescador, marcha por un paisaje lunar de rocas volcánicas grises y negruzcas, entre sabanas marcadas con huecos excavados por sus trabajadores, quienes según García, extraen muestras minerales.

Con más de 15 años de experiencia en un mercado convulso de legislación confusa, corrupción y grupos armados en algunas de las zonas más remotas de la Amazonía y la Orinoquía colombiana, García ha crecido y se ha hecho conocido en ambientes duros, mientras que el proyecto Minastyc ha estado rodeado de controversia. “Para yo poder tener mi negocio legal, como lo estamos haciendo y siempre lo hemos hecho, tenía que conocer el lado oscuro”, comenta Garcia refiriéndose a operar en un entorno de informalidad e ilegalidad.

La historia de Minastyc comienza en 2010, cuando Clímaco Silvestre Unda Barrios, un hombre originario de los Llanos colombianos, que se identifica como indígena de la etnia Sáliba, y su difunto hijo —del mismo nombre y quien frenteaba el proyecto— solicitaron un título minero inicialmente para 2 mil hectáreas a pocos kilómetros al sur de Puerto Carreño, capital del departamento del Vichada. El predio, posteriormente reducido a casi 190 hectáreas de sabana y paisaje lunar de rocas ígneas, en 2014 fue bautizado como Minastyc. Hoy, Clímaco padre maneja un cultivo de patillas que vende en el malecón de Puerto Carreño, bordeando el río Orinoco.

En las afueras de Puerto Carreño, muchos migrantes y refugiados venezolanos, incluyendo grupos indígenas, viven en asentamientos informales. Foto: Bram Ebus.

Puerto Carreño, al borde del Río Orinoco. Foto: Bram Ebus.

Desde el inicio, el predio estuvo envuelto en disputas. En 2016, Clímaco padre firmó un contrato de promesa de cesión con tres personajes: Ángel Yezid Naranjo Castillo, Wilson Urrego Linares y Giovanny Cadavid Pinilla. Pero un año después, el empresario canadiense Kenneth Daniel Fraser firmó un acuerdo con Clímaco hijo para tener exclusividad para extraer y comercializar minerales.

No mucho después, la empresa canadiense Auxico Resources entró en escena y empezó a evaluar el potencial de la zona. Fue en el 2019, cuando Juan Guillermo Garcia presentó a Auxico Resources, en representación de Minampro. Según sus informes, la compañía no se limitó a Minastyc: también tomó muestras al lado venezolano de la frontera. Entre septiembre y diciembre de 2020, Auxico firmó con Clímaco padre un contrato de cesión anticipada de derechos futuros y un acuerdo de operación minera por 750 millones de pesos, de los cuales pagó 741 millones. El contrato establecía que Clímaco cedería “de manera total y exclusiva los derechos derivados de la solicitud de formalización del título minero” ante la Agencia Nacional de Minería (ANM).

En mayo de 2021, los muestreos revelaron presencia de tierras raras de alta calidad en el terreno de Mynastic, con contenidos de óxidos de tierras raras superiores al 56 %. Sin embargo, varias fuentes con conocimiento del proyecto ponen en duda los resultados de las pruebas y alegan la posible ‘siembra’ de minerales provenientes de Venezuela en el predio previo a la toma de muestras. “Yo no puedo garantizar que las muestras que entregaron son de Colombia”, dice una fuente con conocimiento del proyecto, quien pidió no revelar su identidad por razones de seguridad. Según una de nuestras fuentes, en ese momento, Juan Guillermo García estaba encargado de la operación. Al ser consultado sobre esto, García negó las acusaciones.

Auxico Resources anunció planes para construir una refinería de tierras raras de US$116 millones en Santa Marta, uno de los principales puertos de Colombia, y adquirió propiedades colindantes a Minastyc, expandiendo su posición territorial a 1482 hectáreas. En abril de 2023 obtuvo la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental y, en junio del mismo año, una licencia ambiental temporal de dos años, lo cual parecía abrir la vía para el primer proyecto de extracción de tierras raras en Colombia.

Sin embargo, el proyecto enfrentó serios obstáculos. En enero de 2022, la autoridad financiera canadiense Autorité des Marchés Financiers prohibió a Auxico participar en actividades relacionadas con la negociación de valores por incumplimiento de obligaciones de presentación de información. Tras descubrir los problemas regulatorios de Auxico en Canadá, en septiembre de 2022 el trío Naranjo-Urrego-Cadavid recuperó el control de la mina y empezó a trabajar con Juan Guillermo García, ya que la relación con el y Auxico se rompió. Según Auxico Resources: “Tras identificar inconsistencias, Auxico terminó su relación con Minampro y ahora se enfoca en estabilizar la situación del proyecto y asegurar su desarrollo en pleno cumplimiento con la ley colombiana”. García denunció a Auxico y el mismo Climaco presentó una denuncia ante la Fiscalía de Puerto Carreño por amenazas que le hicieron a Clímaco, quien confirmó los hechos en entrevista.

“Caímos en traer una compañía que después se roba el proyecto. Nos sacan, hablan que era de ellos, y después de que nos salimos el proyecto nunca arrancó, se quedó estancado”.

Auxico Resources, mediante correo electrónico, negó las acusaciones sobre amenazas por parte de su contratista de seguridad, ‘siembra de minerales’ y otras irregularidades: “Auxico Resources ingresó a Colombia con un fuerte compromiso con la legalidad, la transparencia y el desarrollo comunitario. La compañía fue engañada por un tercero y respondió con diligencia y medidas correctivas. Hoy, Auxico reafirma su determinación de demostrar la legitimidad y el potencial del proyecto Minastyc a través de medios verificables, éticos y técnicos”.

Paralelamente, Auxico firmó un acuerdo de empresa conjunta con la colombiana Gracor S.A.S. en octubre de 2022, “cuyo objeto consistió en trabajar conjuntamente en el proyecto de venta y adquisición, comercialización y mercadeo de concentrados de estaño, tantalio, tierras raras y otros minerales en todo el territorio nacional”. El acuerdo aseguraba a Auxico una participación del 70 % en las utilidades, con el objetivo de exportar hasta 100 toneladas mensuales de mineral con contenido superior al 65 %.

Pero el matrimonio fue de corta duración. El 1 de noviembre de 2023, Auxico y Gracor firmaron un acta de terminación de su acuerdo. Según el documento, surgieron diferencias contractuales que llevaron a las partes a una audiencia de conciliación en octubre de 2023. Documentos en posesión de Amazon Underworld, que incluyen correspondencia entre Auxico Resources y Gracor, muestran que Auxico Resources alega que Gracor nunca entregó certificados de origen de los minerales que compraron para Auxico Resources. Gracor tampoco facilitó los certificados al equipo de Amazon Underworld cuando fueron solicitados. En la liquidación, Auxico entregaría a Gracor 15.140 toneladas métricas de estaño que tenía en custodia. A cambio, Gracor reembolsaría a Auxico 565,8 millones de pesos colombianos (US$ 120.772) correspondientes a adelantos realizados durante la operación.

A pesar de los conflictos legales y la falta de transferencia formal del título, García mantiene su visión de convertir Minastyc en “el proyecto bandera de Colombia” para la minería de tierras raras.

Juan Guillermo García cree que Minastyc puede ser “el proyecto bandera de Colombia”. Foto: Bram Ebus.

Entrada al área de extracción de Mynastic. Foto: Bram Ebus.

García sostiene un fragmento de suelo de la mina rica en minerales críticos. Foto: Bram Ebus.

Minastyc, el proyecto ‘unicornio’ de Juan Guillermo García. Foto: Bram Ebus.

La historia de Minastyc continúa escribiéndose. En octubre de 2025, Juan Gillermo le dijo a Amazon Underworld que se preparaba para su primera exportación de 15 toneladas de concentrado de estaño, mientras que buscaba compradores para las tierras raras. “Pues no hemos llegado al comprador acorde que se entusiasme, sino que todos quieren tierras raras, pero ninguno da un valor aproximado de lo que contienen los minerales”, comenta.

Unos meses antes, Clímaco se sentaba frente a su casa deteriorada en una silla de PVC tejida mientras tocaba cuidadosamente su guitarra, usaba sombrero de vaquero y alpargatas. El hombre, titular del proyecto unicornio de las tierras raras, ha atravesado por la desgracia. Perdió a su hijo, Clímaco Jr., quien estuvo involucrado en el comercio de minerales y fue asesinado en un bar en el año 2019 en Puerto Carreño. También perdió a su hija durante la pandemia de COVID-19.

Clímaco Unda, titular de Mynastic. Foto: Bram Ebus.

Unda, originario de los Llanos colombianos, se identifica como indígena de la etnia Sáliba. Foto: Bram Ebus.

Clímaco Unda al frente de su casa en Puerto Carreño. Foto: Bram Ebus.

Clímaco alista sus dedos para tocar las cuerdas de la guitarra, frunce los labios y canta un verso de una canción de Juan Gabriel: “No tengo dinero, ni nada que dar. Lo único que tengo es amor para amar”.

Haz click aquí para leer todo el especial El precio del progreso: el lado oscuro de los minerales críticos en la Amazonía

Investigador principal

Bram Ebus

Investigadores 

Daniela Castro, María de los Ángeles Ramírez, Emily Costa, Fábio Bispo, Hyury Potter, Isabela Granados, Natalie Barusso.

Portada e infografías

Laura Alcina

Mapas

Natalie Barusso